La cárcel de la frustración


Hoy en día es muy común escuchar hablar de la “zona de confort”, cuyo significado remite a ese “espacio” en el cual cada quien arma su vida y dentro del cual siente seguridad y tranquilidad. Si nos adentramos en ese concepto en realidad uno se encuentra con un manojo de creencias que las personas adoptan para justificar su modo de vida y las decisiones tomadas a lo largo de la misma. Sin embargo, muchas de esas personas por más que intentan satisfacer esos “deseos” que surgen en función de imposiciones de la moda de turno, manifiestan una insatisfacción constante en su decir y en su obrar.

La alteración emocional se percibe en esa queja y reclamo continúo, ya sea reclamando al gobierno de turno, a los amigos, a la familia, a su pareja, a sí mismos…. Por qué si uno intenta avanzar en la vida, haciendo lo que “supuestamente” uno quiere, la queja sigue latente? Por qué esa crítica continua y que siempre falta algo? Como es sabido, hacerse preguntas es el primer paso para hallar las respuestas que a su vez abran más preguntas.

A modo de ejemplo, las personas que están ávidas de triunfar en el negocio familiar, y que la empresa familiar crezca, se han preguntado alguna vez si querían estar en la empresa familiar? Cuál es su real deseo? Lo saben? Cuántas cuestiones que cada uno de nosotros ha decidido en la vida, era porque realmente lo deseábamos o porque era lo que se esperaba que hiciéramos? Qué tanto nos escuchamos a nosotros mismos? Qué tanto te conoces a ti mismo? Las sensaciones que uno puede sentir son de vacío o de pesadumbre…. que luego se traducen en frustración…. aquí radica la cuestión…

Esa frustración que se siente más de una vez, en ese trabajo que no te llamaron, en esa persona que no se fijó en ti, en ese negocio que no prosperó son manifestaciones de algo más profundo que en su momento no fue advertido… Esa evocación de las frustraciones que se han reprimido porque fueron muy difíciles de aceptar.

Todo aquello que en la vida no se asume y no se acepta, vuelve con más fuerza tomando diferentes formas.

Sería interesante que cada quien se pregunte antes de enojarse con el entorno, ya sea, pareja, jefe, hijos, etc. qué está reclamando en realidad. Qué le está exigiendo al otro? No será tal vez que el no haberte permitido hacer cuestiones en la vida por el qué dirán hace que luego lo proyectes en los demás? Por qué exiges afuera lo que no te exigiste a ti mismo? A su vez, cuántas cuestiones que se transmitieron en tu entorno familiar han condicionado tu vida actual y lo ignoras? Si en una familia siempre dijeron que si vives del arte te morirás de hambre y si luego eliges ser artista casualmente tienes problemas de falta de dinero, qué es lo que está realmente sucediendo en ese caso? es la situación del país o eres tú que estás obedeciendo lo que la familia dijo? Qué tanto estás influenciado al punto de ignorarlo, por las “leyes” familiares? Comenzar a indagar en esos terrenos es la punta del iceberg en el comprender las grandes frustraciones que habitan en cada uno de nosotros.

Todas las preguntas antes descriptas en realidad surgen cuando uno comienza a notar distorsiones entre lo que en su interior anhela realizar y su vida cotidiana. Esos “cortocircuitos” internos son el primer paso de ese no aceptar más lo que antes se aceptaba. Ese impulso interno que lleva a querer encontrar respuestas y vías a través de las cuales descubrir qué quieres realmente, y también asumir que no te conoces como imaginabas. El llamado “Viaje del Héroe” consiste justamente en recorrer ese camino de Transformación Personal, dejar de ser esa oruga frustrada y ser la Mariposa que deseas ser…


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