Las variables zodiacales en los cuentos II


Siguiendo con la temática de los cuentos, hoy quiero abordar el famoso cuento de Blancanieves dándole un enfoque distinto con tintes astrológicos y herméticos.

Por si alguien no recuerda la trama, les recomiendo que lean la versión de los hermanos Grimm la cual es la original y la que contiene mucha información a decodificar.

El cuento en sí habla de una niña muy hermosa cuya madrastra la odia por su belleza y como no quiere tener a alguien que le haga sombra decide matarla, teniendo varios intentos fallidos hasta que lo logra, momentáneamente. Al margen de lo llamativo de los datos herméticos que en el cuento aparecen, ¿por qué justo siete enanos? ¿por qué una manzana es la que tienta a Blancanieves, casualmente lo que provocó la expulsión del paraíso a Adán y Eva? Hay detalles que están diciendo otra cosa pero eso será analizado en otra ocasión.

Haciendo el foco desde lo astrológico, hay variables que pueden detectarse incluso similares a las que se mencionan en el cuento de Cenicienta por ejemplo.

Tanto en Blancanieves como en el cuento de la Cenicienta, la preponderancia está en la figura femenina, con sus facetas “buena” y “mala” y una casi total ausencia de figura masculina y fundamentalmente ausencia paterna.

Si lo comenzamos a analizar detenidamente la energía que prevalece es la energía lunar y la tensión con al energía venusina, marcada en ambos casos, tanto en el cuento de Blancanieves como en el de la Cenicienta con la muerte de la madre de la protagonista y la aparición de una madrastra malvada. Ya de por sí en estos cuentos, se plantea la dualidad mujer buena - mujer mala. Es decir, hablando de la energía lunar estaríamos refiriéndonos al lado visible y al lado oculto de la Luna. Aquí lo asocio con los arquetipos mitológicos conocidos representantes de esas energías y cómo en realidad más allá de que en el relato se plantee la bondad y la maldad condensadas en dos personas, una 100% buena y la otra 100% mala, es sabido que ambas cualidades habitan dentro del ser humano. Esa dualidad es la que genera las tensiones internas y la toma de decisiones desde la necesidad y el miedo a no ser reconocidos o aceptados. Todo lo lunar a nivel mecanismo tiene ese punto de partida. En el cuento la madrastra tiene un exarcebado terror a quedar desplazada al punto que la lleva a querer asesinar a Blancanieves para que el espejo le diga que ella es la más bella y la única.

Llevándolo a lo que sería decodificarlo en energías astrales, ese “choque” de energías estaría hablando de energía lunar y de energía venusina. Lo maternal y la belleza o mejor dicho, lo erótico, parece que no pueden ir de la mano. Desde el punto de vista del psicoanálisis es cuando se plantea ese rechazo que existe a nivel inconsciente de conciliar a la madre como también una mujer con erotismo. Esa manifestación de las dos cualidades femeninas generalmente se viven de forma dividida en cada uno de nosotros y aquí en el cuento queda en evidencia esa dicotomía aparentemente irreconciliable.

Otro dato interesante es que si analizáramos la carta de Blancanieves es posible que su Luna y su Sol (representando a la figura de su padre) se encuentren afligidos, es decir, con posiciones difíciles. En este relato como en de la Cenicienta, es marcada la ausencia de la figura del padre. No hay función paterna alguna que proteja, oriente, contenga, incentive, no existe, es lo que se diría un padre ausente. Eso también está marcando algo que excede lo que en este artículo quiero relatar pero es un dato a tener en cuenta. A su vez, quien ejerce la energía lunar, ya que la madre biológica ha fallecido, lo hace de forma trunca (la madrastra), también es posible decir que Blancanieves no tuvo oportunidad de conectar con su energía lunar de forma cálida y contenedora sino que recibió frialdad y maltrato.

Además es notorio como en este cuento ni siquiera hay logro alguno de parte de Blancanieves, es salvada por otro y simplemente obedece y hace lo que le dicen. Si hay que ser despiadada, diría que Blancanieves está a años luz de encarnar su propio viaje heroico a su solaridad porque en su conducta lo único que se lee es proyección y dependencia de otros. Mismo cuando escapa es protegida por “siete” enanitos. Las figuras masculinas, los enanos, el príncipe, excepto el padre, son quienes la protegen y salvan. Aquí la figura femenina o es mala o es buena pero inútil. En una carta natal de una mujer, la energía de su signo solar es posible que la proyecte en su pareja cuando es adulta, y ahí está el desafío en encarnar su propia energía y no delegar en otros lo que le corresponde como propio. Sería interesante que reflexiones qué te está diciendo el cuento en realidad y en qué te puedes ver reflejada. ¿Eres una Blancanieves no asumida?


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