Lo oculto en las adicciones


¿Cuántas veces tal vez te has encontrado preso o presa de un ataque de “dulcitis” y devoraste media torta de chocolate que había en tu heladera o refrigerador para luego sentirte culpable y “mala persona” por haberlo hecho? ¿Por qué esos “berrinches incontrolables” de querer algo insistentemente al punto de quitarte la tranquilidad? Como ves, hay conductas que si las pones bajo la lupa por más persona “adulta” que te consideres tienen un tinte infantil considerable.

Cuando hablamos de adicciones, no nos estamos refiriendo a las típicas como la comida, el alcohol, el cigarrillo o las drogas. También puedes ser adicto al trabajo, a las relaciones, a dormir, al sexo o estar embobados frente a la pantalla del televisor. Es interesante descubrir que en realidad las adicciones son formas de llevarnos a los terrenos más básicos del ser humano y mantenernos allí (comer, dormir, tener sexo, contemplar pasivamente) a modo de protección.

Esa demanda interna insatisfecha que patalea lo que hace en definitiva es llamar la atención y reclamar cuidado y afecto, que en definitiva deriva en esa dependencia adictiva hacia los demás o determinados objetos. Ese cuidado emocional que en el pasado no fue satisfecho y la persona tiene registrado que no estuvo y ahora arde reclamando que sea llenado...

La pregunta que sigue a continuación es ¿y qué sucede cuando no satisfaces esa adicción? Surge lo peor de cada uno y lo pueden comprobar cuando una persona no tiene su droga cómo se altera. Y mencionando ejemplos más sutiles, a quienes son adictos a un relación de pareja, por más daño que saben que estar con esa persona les produce, no la pueden soltar. Detrás de todo ese pacto irrompible, ¿qué es lo que hay? ¿quién te está poseyendo en ese momento? Y la pregunta más movilizante de todas es ¿y por qué te sucede eso? ¿qué es lo que quieres ocultar o negar y lo tapas con esa adicción?

Lo que sucede es que detrás de esa adicción hay un dolor que se quiere evitar, ese agujero que se quiere tapar duele, y entonces es preferible distraerse con adicciones que enfrentarlo. A la cuestión particular de cada quien, ya que la característica de la adicción dependerá de la historia particular de la persona, hay que sumarle el contexto social y cultural de occidente en donde el dolor es sinónimo de muerte. Hay que evitar el dolor como sea según nos venden los slogan publicitarios en occidente.

Si comienzo a hacer las analogías con las energías zodiacales, todo lo relacionado con lo básico a nivel subsistencia tiene que ver con Tauro. A la energía taurina (y no confundan con la persona de Tauro) le atrae satisfacer las necesidades más básicas como comer, dormir, el sexo y el placer de la comodidad en general. Su opuesto complementario a nivel astrológico es Escorpio, que justamente representa el dolor. Lo que hacen las personas es quedarse estancadas en un solo polo que es el de llenarse de lo material para “protegerse” de lo doloroso. La energía escorpiana representa también la transformación. Entonces cuando hablamos de dolor también hablamos de posibilidad de transformación. Les propongo que hagan memoria y recuerden situaciones en sus vidas en donde a raíz de haber vivido una situación dolorosa los haya empujado a modificar algo internamente en ustedes. El dolor te transforma, si realmente lo reconoces y aceptas habilita un cambio de estado interno en tu interior.


Cuando hablamos de adicciones estamos involucrando el mundo emocional y estamos hablando de la Luna como nutrición esencial en cada quien. Nuestra lunita es la que reclama y quiere cuidado y protección y en función a qué elemento se encuentre, si en tu carta está en un signo de aire, tierra, fuego o agua, le dará la particularidad a esa necesidad que te moviliza a depender de los demás. El planeta que contiene y en cierto modo reprime la demanda lunar es Saturno, el frío que pone límites y también dependiendo de cómo está emplazado en la carta natal de cada quien, se lo vivirá como la parte represora de cada quien que no habilita que esa Luna se exprese. Si a esto le sumamos la educación en donde el hombre no tiene que llorar y no expresar sus emociones en definitiva, su Luna la reprimirá derivando, según sea el caso, en conductas consecuentes. También esa Luna no asumida se proyectará, en el caso de los hombres, en las mujeres que atraiga a su vida a modo de vivir de algún modo y reparar lo no resuelto de esa energía. En el caso de las mujeres, por la misma educación, están más en conexión con esa energía lunar y la encarnan más fácilmente, por eso es más simple que el mundo emocional sea más trabajable en el sexo femenino.

Y aquí hago mención de la influencia de los padres en los primeros años de vida y de cómo ese cordón umbilical psíquico influye en cada uno aunque creas que no es así. Esas carencias que desde lo astrológico se leen a través de la energía lunar son las impresiones e información recibida de la interacción con tu familia de base. La clave está entonces en reconocer que hay cuestiones pendientes que aún siguen latentes por más que hayan transcurrido los años, recuerda que para el psiquismo el tiempo no pasa, lo que allí está registrado es atemporal entonces tus reacciones tienen de base el mismo tenor de cuando eras pequeño o pequeña.

El primer paso en el camino de la transformación personal es reconocer cuál es tu real situación ante la vida y los demás, qué es lo que tienes pendiente contigo mismo, que lo que estás reclamando afuera en realidad está dentro tuyo y solamente vos podés resolverlo. No habrá pareja ni amigo ni hijos ni conocidos que satisfaga tus necesidades, que sanen tus heridas, es tu responsabilidad comenzar el proceso de reconocimiento y sanación interior.

Estas temáticas y muchas más las desarrollo en los Talleres que brindo a través de Escuela Etika como así también la posibilidad de comprenderlas en profundidad a través de la consulta astrológica y en la Actividad de GDI de Escuela Etika. Si te interesa Descubrir qué hay en tu interior y Aprender a su usarlo a tu favor, la Astrología Iniciática es una interesante herramienta a considerar…

Para más información escribime a: ccapmany@hotmail.com.


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