La Energía de Tauro en los Trabajos de Hércules


Siguiendo con los relatos de los Trabajos de Hércules y aprovechando que inició el signo de Tauro, es interesante que sintonices con esa energía. Por ese motivo inicio compartiendo en esta ocasión el Segundo Trabajo de Hércules relacionado con la energía taurina.

La Captura del Toro de Creta

“Aquel que preside habló al Maestro del hombre cuya luz brillaba entre los hijos de los hombres, que son los hijos de Dios. "¿Dónde está el hombre que se mantuvo con poder delante de los Dioses, recibió sus dones y entró por el primer portal abierto de par en par para trabajar en su tarea?" "El descansa, oh, Gran Presidente, y reflexiona acerca de su fracaso, se lamenta por Abderis, y busca ayuda dentro de sí mismo". "Está bien. Los dones del fracaso garantizan el éxito, cuando son correctamente comprendidos. Que proceda a trabajar una vez más, que entre por el segundo Portal, volviendo prontamente".El segundo Portal estaba abierto de par en par, y desde la luz que velaba la escena distante, una voz emergió y dijo: “Pasa a través del Portal. Sigue tu camino. Realiza tu trabajo y vuelve a mí, informándome sobre el hecho". Solo y triste, consciente de la necesidad y consumido por profunda pena, Hércules pasó lentamente entre los pilares del Portal a la luz que brillaba donde estaban los toros sagrados. En el horizonte se levantaba la hermosa isla donde moraba el toro, y donde hombres arrojados podrían entrar en ese vasto laberinto que los atraía hasta el aturdimiento, el laberinto de Minos, Rey de Creta, el guardián del toro. Cruzando el océano hacia la soleada isla (aunque no se nos dice cómo) Hércules emprendió su tarea de buscar y encontrar al toro, y conducirlo al Lugar Sagrado donde moran los hombres de un solo ojo. De un lugar a otro persiguió al toro, guiado por la fulgurante estrella que brillaba sobre la frente del toro, una brillante lámpara en un sitio oscuro. Esta luz, moviéndose a medida que el toro se movía, lo conducía de un lugar a otro. Solo, buscaba al toro; solo lo perseguía hasta la guarida; solo lo capturó y montó sobre su lomo. A su alrededor permanecían las Siete Hermanas estimulándole en su camino y, en la resplandeciente luz, él conducía al toro a través de la brillante agua hacia la isla de Creta sobre la tierra donde moraban los tres Cíclopes. Estos tres grandes hijos de Dios esperaban su regreso, vigilando su progreso a través de las olas. Él condujo al toro como si éste fuera un caballo, y con las Hermanas cantando a medida que marchaba, lo acercó a la tierra. “Viene con fuerza", dijo Brontes, y fue a encontrarlo en la ribera. "Conduce en la luz", dijo Steropes, “su luz interior será más brillante”, luego se avivó la luz en repentina llama. "Viene deprisa", dijo Arges, "está conduciendo a través de las olas". Hércules se acercó, empujando al toro sagrado sobre el camino, arrojando la luz sobre el sendero que conducía de Creta al Templo del Señor, dentro de la ciudad de los hombres de un solo ojo. Sobre la tierra firme, a la orilla del agua, estos tres se pararon y se apoderaron del toro, quitándoselo así a Hércules. "¿Qué tienes tú aquí?, dijo Brontes, deteniendo a Hércules sobre el camino". “El toro sagrado, oh, Dios". “¿Quién eres tú? Dinos ahora tu nombre", dijo Steropes. “Yo soy el hijo de Hera, un hijo de hombre y sin embargo un hijo de Dios. He realizado mi tarea". "Lleva ahora el toro al Lugar Sagrado y sálvalo de una esperada muerte, Minos deseaba su sacrificio". “¿Quién te dijo que buscaras y salvaras así al toro?”, dijo Arges, moviéndose hacia el Lugar Sagrado. "Dentro de mí sentí el impulso y busqué a mi Maestro. Ordenado por el Gran Presidente, Él me envió al Camino, y con larga búsqueda y muchos dolores, encontré al toro. Ayudado por su sagrada luz, lo conduje a través del divino mar a este Lugar Sagrado". "Ve en paz, hijo mío, tu tarea está hecha". El Maestro lo vio venir y salió a su encuentro en el Camino. A través de las aguas llegaban las voces de las Siete Hermanas, cantando alrededor del toro, y más cerca aún el cántico de los hombres de un solo ojo dentro del Templo del Señor, en lo alto del Lugar Sagrado. "Viniste con las manos vacías, oh, Hércules", dijo el Maestro. "Tengo estas manos vacías, porque he cumplido la tarea a la cual fui asignado. El toro sagrado está a salvo, en lugar seguro con los Tres. ¿Y ahora qué?” "Dentro de la luz tu verás luz; camina en esa luz y allí ve la luz. Tu luz debe resplandecer más brillante. El toro está en el Lugar Sagrado". Y Hércules se tendió sobre la hierba y descansó de su trabajo. Luego el Maestro se volvió hacia Hércules y dijo: "El segundo trabajo está cumplido, y la tarea fue fácil. Aprende de esta tarea la lección de la proporción. Fuerza para realizar la ardua tarea; buena voluntad para hacer la tarea que no somete a esfuerzo tus poderes; así son las dos lecciones aprendidas. Levántate pronto y busca la región, guardada por el tercer Portal, y encuentra las manzanas de oro. Tráemelas aquí.”

En primer lugar es interesante conectar con lo que simboliza el toro, animal que se lo asocia a la estabilidad, la quietud, la paciencia y hasta a veces la inercia. Lo relatado en principio hace mención de una actitud que tomó Hércules desde el inicio de ese trabajo y fue, justamente la paciencia. Persiguió de un lado al otro a ese toro hasta que finalmente lo atrapó. Se sostuvo en la perseverancia. Se observa la gran diferencia respecto del primer trabajo en donde la descripción era de situaciones y actitudes impulsivas y violentas. La energia de Tauro habla de la energía que toma forma, ese pensamiento que inició en Aries, trastabillando, con un fracaso de por medio, ahora se estabiliza tomando forma. El simbolismo es similar al momento de la erupción de un volcán en donde esa lava ardiente se enfría y estabiliza.

También se asocia la energía de Tauro con lo sexual porque aquí surge la unión de pensamiento-materia, el regente de Aries es Marte y el de Tauro es Venus, esa atracción ferviente que copula representando la energía sexual creadora.

También se asocia a la energía de Tauro con lo sexual y como en toda energía hay recorridos de su manifestación. Entre las múltiples asociaciones que se hace de lo taurino en sus niveles más automatizados está el vivenciar lo sexual como necesidad viviendo el sexo como simple placer corporal que hay que satisfacer. Esa postura lleva a conectar con esa energía desde el lugar más básico ya que se lo asociaría a lo más animal. A su vez, si consideramos las delimitaciones de orden moral en donde lo sexual fue teñido de “prohibido” y “pecaminoso” es evidente que la conexión con ese aspecto de la vida se torna dificultoso.

De lo que se trata es reconocer en primer lugar que lo taurino en cada quien brinda la posibilidad de darle forma a aquello que deseamos generar en nuestra vida. En vez de malgastar la energía en placeres momentáneos, orientar esa energía en cuestiones que deseas que surjan y crezcan en tu vida. Esa energía tomada como lo que es en esencia, energía creadora y posibilitadora de concreciones. Te propongo que te subas a tu toro y le indiques qué camino deseas que siga, su potencia y solidez con constancia y paciencia sostenida, llevará a que lo que surgió en Aries tome la forma que has deseado.

Ojalá hayas disfrutado de estas líneas, nos encontramos la próxima semana. Que el logos sea tu guía. ¡Hasta pronto!


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