Los Oráculos como ordenadores en las relaciones


En lo que a relaciones humanas se refiere, existió siempre ese afán por conocer cómo es cada quién desde su personalidad y cómo detectar con quién se compatibiliza y con quién no. Para eso el ser humano ha consultado oráculos de diversa índole a modo orientativo y en muchos casos, como “salvavidas” en ese mar de incertidumbres amorosas…

El tema es que en primera instancia hay que distinguir lo que es adivinar de lo que es oraculizar. Cuando hablamos de adivinación justamente quien “adivina” que generalmente es el que “sabe” indica pautas y hechos que quien escucha las toma como axiomas de vida, y que es muy probable que luego vivencie. Por otro lado, oraculizar implica que ese oráculo escucha lo que la persona pregunta y en función de lo consultado la orienta para que la persona en sí reflexione y elija qué hacer, una inmensa y gran diferencia.

En lo que respecta a la Astrología tradicional, es posible obtener un escenario de base a modo de información con la cual conocer qué preparada está la persona para relacionarse afectivamente.

Esos factores son posibles considerando en primera instancia, qué roles juegan en la carta de la persona los diferentes planetas astrológicos. Los planetas es posible clasificarlos en función a la temática vincular, del siguiente modo:

  1. Planetas receptivos o amorosos;

  2. Planetas enérgicos o apasionados;