¿Por qué pierdo la paciencia y abandono lo que quiero?


¿Por qué ante determinadas situaciones no soportas los tiempos que implica lograr lo que quieres?. Tal vez te preguntes porqué hay ciertas personas que pareciera que viven en cámara lenta, que deciden luego de estar una hora mascullando el asunto cuando en tu caso lo decidiste en cinco minutos. ¿Qué es lo que sucede allí que sientes que están en mundos diferentes?. Ante esas situaciones que requieren de tu presencia y compromiso y que ya quieres actuar sin tanto pensar, es evidente que hay energías en tu interior operando, sus formas son de diferente manifestación, lo cual ya de por sí está diciendo algo clave: que hay diferentes formas de manifestación de energías que generan comportamientos diferentes en las personas.

¿Y a qué nos referimos cuando hablamos de esas energías en particular?. Me estoy refiriendo a aquellas energías que hacen a nuestro comportamiento de base. Y en el caso mencionado, esas energías están demostrando un tinte particular que es necesario atender. Una persona que considera que pensar un tema es perder tiempo, que siente seguridad ante acciones a tomar, cuya fundamental lógica no la conoce, simplemente lo intuye, que quiere todo ya y que cuando ya logró lo que quiere se aburre, vibra una determinada energía, es evidente. ¿Cuál es?.

En lo descripto anteriormente estoy hablando de la energía relacionada con el elemento fuego, energía que propicia desde su nivel más basal el emanar, el irradiar y que automáticamente lleve a que su presencia “se note”. Desde esa seguridad de ser centro e irradiar, se establece entonces la certeza de los propios tiempos, de allí que entonces si hay que decidir hay que hacerlo cuando se intuye que “es el momento”. ¿Y qué sucede con los demás?. Porque aquí está el punto de conflicto.

Justamente el hecho que te fastidie a modo de perder la paciencia lo que haga el otro está hablando de una desconexión con el prójimo. Esa energía fogosa que tanto mueve a querer avanzar con toda la garra, en niveles automáticos de acción lleva a avasallar y pasar por encima del otro. Y en el caso de proyectos que solamente de dependen de ti, es tan intenso ese impulso inicial como las ganas de abandonarlo todo ante el primer tropiezo o fracaso.

A continuación, comparto un relato de un hecho verídico, dice lo siguiente: