La riqueza del vacío


Cuando estamos vivenciando un ciclo de caídas de capas de cebolla intenso y llegamos a sentirlo como que ya nos hemos despojado de todo, es cuando más hay que valorar el sentir esa liviandad interior, por más que en el camino hayamos “perdido” cosas materiales, personas, historias…


La sensación de ya no contar con esas corazas que antes nos protegían y a la vez nos aislaban sin darnos cuenta, ahora nos permiten ver con claridad el camino a seguir. Estos son momentos, que no duran eternamente pero son necesarios cuando estamos en instancias de un proceso de depuración y sinceridad interna muy fuerte.


Cuando se caen caretas, máscaras, personajes que uno actuaba y que no era consciente de cómo interpretaba ese papel tan destructivo tal vez, y generador de tantos males que no nos dábamos cuenta. Tomar consciencia de lo valioso que es desnudarse dejando a ese personaje a un costado y ahora con nuevo material disponible. ¿Por qué? Porque ahora hay un nuevo mundo por crear, el material está preparado para ser moldeado.


Esta nueva etapa en la cual nos encontramos tal vez ante un vacío, ante la posibilidad ahora sí de gestar, de crear lo que realmente elegimos en nuestras vidas, tal vez por primera vez estamos encarnando autenticidad, transparencia, libertad. Detrás de ese despojo hay un florecimiento de una conexión espiritual interna, la riqueza de la experiencia vivida gracias a la cual es posible comprender porqué generamos lo que generamos en nuestra vida. Esas escenas que no entendíamos porqué teníamos que vivirlas ahora comprendemos qué había de uno que las generaba y esa develación permite liberarnos.